Siempre te mostraste rudo, reservado frío ante los demás... Pero yo, te conozco perfectamente, sé todo lo que sufriste, a causa de mucha gente... Un lúgubre paisaje, montañas de fondo y un triste aire de melancolía nos rodeaba... La luz del sol que marcaba el atardecer, iluminaba tu rostro, un rostro lleno de tristeza... Tus ojos...No tenían ese brillo que siempre poseían cuando nuestras miradas se cruzaban... Inconscientemente, quién sabe cómo, nustras manos se entrelazaron, mientras la distancia que nos separaba se iba acortando más y más. MI cuerpo estaba encendido, sentía un calor que recorría mi cuerpo, era imposible de describir. Sentía ansiedad, no quería perder más tiempo, quería demostrarle todo lo que sentía... Ambos sentíamos la respiración constante del otro, mientras nos acercábamos Nuestros labios se unieron... Un beso dulce, tierno... Que por tanto tiempo esperé... Y por fin entendí lo que era el amor en el otoño de mis quince años.
Comenzó el día sin poder besar tus hermosos labios es que cuando no estoy con vos la ansiedad se apodera de mí. Lo único que quiero es estar con vos. Prácticamentye me tenés encantado y con la luz de tu mirada simplemente enamorado. No puedo creer el tiempo que paso pensando en vos me basta sólo con acariciar tus manos para ser el chico más feliz del mundo. Parece que has construido una trampa para mí de la cual no quiero salir ya que en lo único que pienso, es en poder tenerte. Me encantaría tener el valor de poder darte mil cartas ya que con sólo oir tu voz puedo escribir hasta mañana y no estoy exagerando simplemente soy un pavo que con un par de cacareos sólo puedo decir te amo. Perdón por lo que digo pero quisisera darte un beso porque sin vos no valgo nada y solamente me desprecio. Estoy cansado de decirlo pero necesito descargarme. Siento una cruz en mi pecho donde prometo llevarte. Yo seguiré mi camino, donde espero encontrarte. Berisso Primer año Polimodal
El vivía en la maravillosa Punta Lara, Naturaleza rara, virgen de tanto hormigón. No había tardes sin los mates de sus viejos sagrados Ni domingos disfrutando con amigos de asados, O sufriendo con el “rojo de ensenada”, su inmensa pasión.
En excelso sosiego transcurrían sus días, Floreciendo de él milagrosa alegría, capaz de dar la vida. Sin siquiera demandarla algo había encontrado, Algunos dicen por azar, y otros que fue un hado, La llama ardiente de un amor ninguna vez obtenida.
Ahora su mente era el hogar de un incesante pensamiento, Y un único sentimiento bastaba para colmar su corazón. Un ángel de cabellos dorados como el más puro oro, Y ojos verdes como el jade del más codiciado tesoro, Era el mero culpable de su extraña actuación.
Mágica dulzura nació de esta fastuosa unión, Con increíble aluvión, de exquisitos besos, que en la vida se vio. Rebosaba de júbilo mas el ángel tuvo que partir, Su vida era Nueva York, allí debía concurrir, Pero al anunciar la noticia su compañía solicitó.
El sí no se pospuso y conoció la gran manzana, Vida norteamericana, cuantiosos lujos de adinerado. Se consideraba afortunado e inundado de gloria, El mundo lo invitaba a criar una nueva historia, Hasta que un suceso lo dejó paralizado.
Un llamado de su madre que añoraba su presencia, Hizo tomar conciencia de su falso bienestar. A su familia y a sus amigos al igual que a conocidos los canjeó por su novia, El deleite por el fútbol, dulce de leche y tango eran vieja historia, Que venían a la memoria para el alma maltratar.
Al fin y al cabo aconteció lo impensado, Un país por demás criticado le obligó a tornar. Ni la más ansiada riqueza ni el más perfecto amor Lograron hurtarle su vida que era mil veces mejor. Y al mismo tiempo a su gente le trajo felicidad.